La neurociencia pone en duda que la dopamina sea “la química de la felicidad”
En los últimos años, una gran cantidad de publicaciones en redes sociales y revistas de divulgación han señalado a la dopamina como la molécula del placer. Sin embargo, un artículo muy reciente revela que esta idea ya no es tan segura, por lo que el debate sigue abierto en la comunidad científica.
Diversos estudios sobre adicciones han considerado el sistema de recompensas y el papel de la dopamina. Estos indican que un déficit en el control inhibitorio lleva a la persona a consumir sin moderación. Cuando el cerebro se neuroadapta al placer que provoca la liberación de dopamina, se generan asociaciones profundas y difíciles de romper.
El artículo publicado señala que las nuevas técnicas experimentales han permitido monitorear la dopamina con mayor precisión, descubriendo que su función es mucho más amplia que la de solo proporcionar recompensas. Se ha observado que también responde a estímulos estresantes, a la novedad de un estímulo y a la predicción de acciones.
Estos hallazgos pueden ayudar tanto al público general como a los investigadores a comprender mejor condiciones como el TDAH, las adicciones y otros trastornos de salud mental fuertemente vinculados a la dopamina.
Es importante saber que conocer más sobre el trastorno por abuso de sustancias permite ayudar a no estigmatizar a los consumidores. No se trata de un fallo moral o una falta de voluntad, sino de un proceso complejo donde el cerebro se reconfigura y responde a estímulos que le generan estrés o que representan experiencias novedosas. Dicho de otro modo, el cerebro está hipersintonizado con la novedad y la respuesta al estrés. Por lo tanto, podemos entender la adicción como un problema de salud cerebral y no como una debilidad personal.
Redacción principal
Dr. Enrique López Ramírez
Colaboradores:
Dr. Iván Antonio García Montalvo
Dra. Maritza Cruz Atayde
División de Estudios de Posgrado e Investigación
Instituto Tecnológico de Oaxaca
México.
Adam, D. (2026). Dopamine takes a hit: how neuroscience is rethinking the ‘feel-good’ chemical. Nature, 651(8106), 572–574. https://doi.org/10.1038/d41586-026-00836-x